
Por más que se dan pasos constantes y que la misma máquina indica que se ha caminado dos o más kilómetros más, uno siente que en realidad no se ha llegado a ninguna parte.




Por más que se dan pasos constantes y que la misma máquina indica que se ha caminado dos o más kilómetros más, uno siente que en realidad no se ha llegado a ninguna parte.

Jhon era ciego y vivía en un alejado municipio, muy turístico por cierto. Pese a su limitación visual, que lo tenía atrapado en las más profundas tinieblas, él se acostumbró a recorrer las afueras de su pueblo todas las noches. Desde pequeño aprendió a movilizarse sin tropezarse.

Dios: por estos días algunos dicen que lo ven en los nacimientos, otros afirman que desde ya se encuentra en el corazón. Los más tristes se la pasan diciendo que de un tiempo a la fecha usted ni siquiera los tiene en cuenta, y no faltan los científicos que aseguran que no podemos conocer otra divinidad distinta a la razón.

A sus 60 años Luis asegura que nadie mejor que él puede apreciar el brillo del arco iris. Recuerda que cuando tenía 17 años, por allá en 1965, padeció una extraña ‘enfermedad’. Él dice que, en ese entonces, veía en blanco y negro.

Las hojas aceptan la poda sin protestar y esperan con paciencia la llegada de la nueva estación para multiplicarse. Pero, más allá de la podadora, ellas no se dejan amilanar, ni siquiera de las hermosas flores. Sí, las hojas han sabido ganarse su espacio en el mundo de los árboles.

Más allá de lo ‘picante’ que nos puede resultar un chisme, nunca debemos olvidar que esa habladuría tiene una sola finalidad: amargarle la vida a alguien. Y seamos sinceros: muy pocos se salvan de esa ‘peste’.
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